
Pensaba ayer en las decepciones que me he llevado en la vida. Todas me han dolido, eso creo que es normal, unas más, otras menos, pero nunca hasta ahora me han llegado tan hondo como las que he tenido en este annus horribilis que estoy sobrellevando. Porque han sido decepciones de gente que para mí ahora son ídolos caídos, de gente a la que más que amar idolatraba. Esas decepciones me han roto el alma. Esas son, pensé, Grandes decepciones.
Esto último me hizo hilvanar con otro pensamiento, en concreto con el capítulo de Colombo - que por cierto es uno de mis preferidos - titulado “Grandes decepciones”
Como no me apetece escribir sobre esas grandes decepciones con las que la vida me ha sorprendido, y encima la memoria, que suele fallarme en montones de cosas, no lo ha hecho sin embargo con tal capítulo, prefiero dejar plasmado esa cómica e irónica coplilla que el que el general Padget y Frank Brailie a dúo recitan en la mesa:
La vida sexual del camello
es más rara de lo que éste finge ,
se recuesta a la sombra de la pirámide
e intenta tirarse a la esfinge.
Mas la esfinge es sólo una estatua
que impasible no mueve un cabello,
lo que explica su sonrisa fatua
y las jorobas del pobre camello
.
Hala, ahí queda y se lo dedico a Redz, una de las pocas personas que no me ha decepcionado y que además, como yo, es un seguidor apasionado de la serie Columbo.
¿Qué Redz ¿ ¿ Te acordabas?




